martes, 29 de marzo de 2016

LA CASA DE LA GRÚA

    
     Una de mis primeras escapadas desde que me dedico a registrar mis "fechorías". Lo impactante de esta casa no es su conservación ni la cantidad de detalles que contiene, sino el hecho de que una grúa, utilizada para la construcción de un edificio aledaño, también abandonado, cayó sobre ella, dañando una de sus esquinas. Al menos a mí, me encantó esa visión  :P









Al fondo, el edificio en construcción, también abandonado, al menos en el momento de mi visita...




El estado es completamente ruinoso y me dio muy mala espina desde el principio...


     Apenas se reconocían algunos espacios. Aquí, una chimenea en un cuarto de piedra con puertas acristaladas.


     En un piso superior, sin suelo, se puede ver lo que fue una cocina. La cocina económica voló, mientras una olla hace malabarismos entre las vigas.




     Lo más impresionante de este lugar en sus buenos tiempos  fueron, sin duda, las escaleras cuyo hueco, peligrosísimo ahora sin pasamanos, atravesaba todo el edificio.












Me da mucha pena cuando abandonan las plantas con la casa.


1970...


     Al fondo del pasillo, a la derecha (como siempre) se puede ver un cuarto de baño. El pasillo generaba tanta desconfianza que no me atreví a cruzarlo entonces. Hoy, lo cruzaría.








     La planta baja parece que se hubiese dedicado a algún tipo de negocio, ya que me cuesta integrar esta decoración en un hogar normal. Quién sabe, cuestión de gustos.





     Además de por el estado en que se encontraba, tampoco nos aventuramos mucho más porque había un local al otro lado de la calle cuyos dueños no nos quitaban el ojo de encima...

     Así que, un último vistazo y nos vamos...


     Hace ya unos añitos desde que visité este lugar, no sé si sigue en pie, si quitaron la grúa o si el edificio de al lado llegó a terminarse... Algún día volveré para actualizar la entrada  :)







viernes, 15 de enero de 2016

BATERÍA MILITAR

      Hoy visitamos una batería militar. Construida tras la guerra civil, esta batería costera entró en servicio hace más de 70 años, para proteger la ría de un ataque por mar que nunca llegó a producirse.
      Consta de varios edificios con distintas funciones al servicio de los reclutas, como la cantina, barracones, etc...

    Más de 200 metros de galerías subterráneas recorren la ladera de la montaña. Excavado sobre granito, existe un túnel principal con varias ramificaciones que conectan las piezas de artillería (cuatro cañones Vickers de 152.4/50 mm) con el búnker de telemetría, situado e la zona más alta para detectar posibles incursiones enemigas y poder medir distancias en caso de tener que efectuar un disparo.
    Fue abandonada en 1998 quedando en manos de vándalos y mal llamados graffiteros. Las galerías fueron selladas por seguridad, pero alguien abrió un agujero en uno de los túneles, por donde pudimos entrar.

    Comenzamos el recorrido y lo primero que encontramos, fuera del recinto, son dos viviendas derruidas pertenecientes al sargento y el capellán.



















Desconozco el uso que tenían estos carteles con extrañas marcas conectadas entre sí con hilos.


Estaba tan destrozada que lo único que valía a pena eran las vistas desde estas escaleras...





     Un enorme arco da la bienvenida al recinto. En su día estaba coronado con el escudo franquista, que fue arrancado quedando atrás las alas del águila.






La cantina






Otro edificio cuya función desconozco.







A la derecha de los edificios podemos ver las entradas tapiadas a los túneles.




     Entramos, todas las fotos del interior están hechas con flash. La oscuridad era absoluta y la linterna de las malas...




     El olor a humedad y el frío lo invadía todo. Parecía cortar la respiración, más por la sensación de saber dónde estabas metido y que lo que te esperaba era desconocido, que por la claustrofobia e sí. 

     Os dejo con las fotos del tremendo laberinto de túneles, con sus ramificaciones, dependencias a ambos lados con o sin salida, raíles para el traslado de munición y que terminaban siempre en el espectacular cañón al que ojalá nunca hubiesen llegado los "pintamonas".





Visión desde ese agujerito al exterior (es uno de los tabiques que tapian las entradas).








     Me fastidió tanto la concentración de pitadas en este desvío, que es una de las partes que más me impresionó, que edité la foto (mal, ya lo sé) para poder ver cómo sería el lugar sin esas manchas.








Otro intento de verlo sin pintadas...
































La condensación era impresionante allí abajo...




Subimos las escaleras que comunican con el búnker de telemetría.




Desde allí el control de la zona era total.





Y las vistas, inmejorables.

Un pequeño velero perdido en el Atlántico.


Nos vamos con mejor día del que llegamos.



     Todo el complejo pertenece al Ministerio de Defensa y el ayuntamiento quiere que sea traspasado a Medio Ambiente para poder convertirlo en parque natural. De momento, sigue a merced de curiosos, algunos respetuosos y otros no tanto.